Tuesday, April 25, 2006

Página web para disfrutar del arte

http://www.artchive.com


Aquí encontraras los artistas más importantes de toda la historia del arte, y algunas de sus obras, catalogados alfabeticamente.

El hombre que hacía rayitas

Pues había un chorbo que se dedicaba a hacer rayitas dibujadas, pequeñitas, alineadas una detrás de otra, llenando grandes superficies de papel. Esto no sería nada del otro mundo si no fuese porque esto es lo único que este hombre hacía en la vida, rayitas. Y se ganaba un pastón encima, supongo, porque era un artista famoso. Y ¿porqué las hacía?, mejor dicho, ¿porqué era lo único que hacía en la vida este señor?, ¿qué lo motivaba? Porque si quisiera hacer pasta hay maneras menos tediosas y absurdas, anque solo sean poco menos absurdas. Como por ejemplo salir en la tele, porque todo el mundo que sale en la tele que quiere ganar pasta la gana, porque sales en la tele un día, así, de refilón, porque hace mucho viento en La Coruña y están grabando en el paseo de la playa y tu resulta que paseabas por el paseo de la playa y en aquel preciso instante la direción en que apuntaba la cámara se cruzó con la de tu trayectoria, durante escasos tres milisegundos, y al día siguiente llamas a la puerta de cualquier tele chunga, que las hay, de hoy en día, vaya que si las hay, y al día siguiente por la tarde te ponen una pareja, con la que supuestamente estas enrrollao, y al día siguiente rompeis y ya está, forraos los dos. Esto es de dominio público, entiendo. Por lo tanto no hace falta hacer algo como rayitas para forrarse. El tío lo hacía porque cada vez que hacía una significaba que estaba vivo. Era una reafirmación sucesiva de su condición de morador de este Mundo. Decía que eso le hacía ser plenamente consciente, en cada uno de los instantes en que hacía una rayita, y dedicaba su vida a eso, de que existía. A veces, yo creo que deberíamos rellenar aunque fuese una cuartilla.

Acero japonés

Comenzaba a llover y los últimos rayos de sol de un atardecer de septiembre se filtraban a través de los pinos que había junto al camino que llevaba a su casa, la que lo había visto nacer. De repente se había curado de la enfermedad que había teñido su vida durante muchos años, durante casi todo el tiempo que llevaba vivo, la enfermedad de estar ausente. Estar ausente de la tierra que lo había formado como persona, como ser humano, la tierra donde cada rayo de luz, cada vaivén de las hojas agitadas por el viento, cada animal de la cuadra con el estiércol adherido a la piel como si fuese un traje de miseria, cada voz que le daba su madre o su abuela para llamarlo a comer o para mandarlo a por hierba para el ganado o para regañarlo por la cosa mas nimia habían forjado su espíritu como un herrero que forja una pequeña navaja a golpes pequeños, amorosos, de un herrero enamorado de cada pieza que forja, con sus manos, en su seno. Cada pequeño golpe era cada pequeña cosa allí sucedida. Y allí se encontraba, subiendo la cuesta de su casa como cuando era niño, con la cabeza gacha, mirando las piedras del firme desgastado, cerrando levemente los ojos para protegerse de la luz que le llegaba por entre los pinos y sintiendo la brisa, que empezaba a traer lluvia, sobre su rostro.

En los días que llevaba en casa no había hecho mas que recorrer los lugares que habían marcado su infancia, visitar a viejos amigos y hablar, hablar hasta la madrugada con alguno de ellos, con los que quedaban, que ya no eran muchos. Una inmensa felicidad imposible de describir lo invadía por momentos y lo paralizaba, sentía que todos los recuerdos y sensaciones que recordaba de aquel lugar le corrían por las venas como fuego, fuego que no quemaba, fuego de vida . Al cabo de unos segundos volvía en sí y seguía pensando en la cantidad de cosas que se había perdido encerrado en aquella fábrica maligna durante casi toda su vida. Hojas de cuchillo de acero japones, eso era lo que fabricaban. Los cuchillos cortaban bien pero a el le habían jodido la vida.

La vida no había sido fácil para él. A la edad en que apenas abandonaba para siempre su infancia había tenido que marcharse fuera, al extranjero, a trabajar, porque donde había nacido la gente se moría de hambre y de la humillación constante sufrida por parte de terratenientes y los de familiona, que los pisaban como si fuesen sapos muertos entre el barro. El había conseguido salir adelante con esfuerzo y callando, aunque múltiples avatares habían impedido su regreso. Se había casado y había tenido dos hijas. Sus hijas ahora tenían sus vidas y su mujer había muerto unos años atrás. No se había llegado a enamorar de ella pero lo habían llevado bien, el nunca le había fallado y el sabía que ella a el tampoco. Tampoco le hubiese importado demasiado, en su pensamiento siempre había estado su pueblo, aquel al que nunca había regresado desde su partida. Esa había sido realmente la mujer de su vida. Y había conseguido volver, al final, para pasar los últimos años de su vida, esperando que se portase con el al menos ahora, al final, y que no lo arrancase de cuajo de la tierra como había echo con su mujer, a la que no quería tanto, pero la que había sido su fiel compañera de viaje.

Había sido en la fábrica, trabajaba en la misma que el. Una tarde estaba barriendo en el almacén cuando una pila de cajas, llenas de cuchillos listos para embalar, se desplomó sobre ella. Toneladas de cuchillos de acero japones la aplastaron y decenas de ellos se le clavaron causándole cortes en todo el cuerpo. No había sido culpa de nadie, las medidas de seguridad eran las adecuadas y nadie había cometido ninguna imprudencia. Pero ella estaba allí, muerta, en medio de un gran charco de sangre, plagada de hojas de acero que se hundían en ella como tallos de las flores del mal. Tenía una salud como un toro, los médicos a menudo le decían que duraría cien años, pero allí estaba, muerta.

Aquel echo cruel y sin sentido le había echo pensar, destilando en densas y viscosas gotas un sentimiento claro, el no quería morirse sin regresar y no marcharse jamás. Aquel era un licor que lo emborrachaba de repente como a un adolescente en sus primeros coqueteos con los vicios de los adultos. Porque la muerte para el era como un cuchillo de acero japonés volando sin control por el universo, cortando de cuajo la vida de quien se cruza en su camino. No hay forma de predecir su trayectoria ni cuando ese cuchillo va a aparecer de repente, con su fuerza meteórica, para cercenarle la vida a cualquier infeliz que desfile por ella como hacemos todos, incautos, impotentes, como hormigas que guarda un niño en una caja de cartón y que pisa con el dedo cuando le sale del miembro, o como gallinas que se lleva en medio de la oscuridad una zorra loca y harta de vicio, aunque tenga su morada a rebosar, y el lo sabía bien.

Antiguo espíritu

Nacido n´estas terras
vestía extrañas roupas
y falaba extrañas lenguas.

Chegou de repente ua mañá
que inda nun ameicera.
Despertou entre a maleza
unde durmira muitos siglos.

Mirando por a ventá da cocía
asustou a ua madre y a os sous fillos,
foi a burla de todos na curtía.

Vagou desorientado uos días,
collía pra comer lo que vía,
antes de eso xa lo perseguían.

Buscou el bosque espeso
unde de pequeno se escondía,
pero allí bosque nun había.

Esperaballe a morte de novo
debaxo de pesadas rodas.
Allí bosque nun había.

Monday, April 17, 2006

Cero grados

Añoro jugar al baloncesto
como Orson Welles en “Ciudadano Kane” añoraba el trineo que tenía cuando era niño.
Por eso me gusta ir a la cancha de vez en cuando
a tirarme cuesta abajo por la línea de fondo,
a echarme a volar hasta llegar al cielo
que es el aro,
a hacer esa locura que es tirar un triple
mirando el aro de reojo y a mi mismo,
haciendo ese ejercicio místico que es tirar un triple,
encontrando ese estado del alma que resulta de ella
al mezclarse con el eterno sucio fluido del universo.
Y me pregunto si en vez de buscar
no habrá que ser,
y punto.
Escuchando “Lost” de The Cure
me siento también perdido, como siempre.
Como durante toda mi adolescencia
y durante mi vida posterior hasta ahora.
Como cuando jugaba al baloncesto
en aquella pista siempre mojada y resbaladiza,
llena de baches causados porque las raíces de los árboles aledaños
salían a la superficie para hacer que el balón te botara mal
o que te estamparas contra el suelo al tropezar con una de ellas.
Después lo dejé,
y ahora he vuelto de nuevo,
me siento como si Orson Welles en “Ciudadano Kane”
hubiese encontrado su trineo en el cuarto de los trastos viejos
y no hubiesen pasado los años,
como si la nieve siguiese ahí
y nunca se fuese a derretir, eternamente
cero grados.

La libertad del pueblerino

El otro día vi una película de Michael Haneke, director de cine austriaco, en la que un matrimonio se suicida, llevándose con ellos a su única hija, de unos seis años de edad. Una de las escenas más emotivas es cuando el padre mira por última vez la calle en la que vivían al entrar en su casa para no volver a salir con vida. Ese es uno de los escasos momentos en los que se puede atisbar emoción en el rostro de este personaje a lo largo de toda la cinta, ya que se trataba de una familia en la que la apatía reinaba absolutamente. Resulta curioso que sea en ese momento en particular, o no tanto.

Puede que no tanto, porque las cosas sencillas, como la calle en la que vives o “lo que se ve desde a ventá”, son de las que más nos emocionan, que más añoramos cuando estamos ausentes de nuestros hogares, que mejor nos hacen sentir cuando regresamos a casa, aunque a veces no nos demos ni cuenta. Para mi no tiene parangón el estar sentado tranquilamente en algún lugar, donde siempre lo hiciste, o en alguno nuevo que encontraste si es que estás ausente, como yo, de tu lugar, el mio es donde nací.
Tomando el aire, mirando las nubes pasar, mirando como se refleja la luz en un charco, en el camino mojado... Y desde ahí, hacerle caso a Herman Hesse, y dar rienda suelta a la cabeza para que repase tu vida, la de los demás, la historia de la humanidad entera, el lo decía en “Siddharta” mucho mejor que yo aquí, evidentemente. Pocas cosas hay mas importantes en la vida que encontrar ese lugar desde el que poder soñar, viajando una y mil veces por nuestra mente, caracoleando entre recuerdos, emociones, reflexiones, o lo que sea. Quizás sea lo único necesario para algunas personas. Parece tópico ya, pero esto el dinero nunca podrá pagárnoslo.

Wednesday, April 05, 2006

A dignidad d´a nosa Fala

Condo se defende a fala propia de un llugar defendese algo más que eso simplemente. Esta defensa tamén e a de ua forma de vida, a de os nosos amtepasaos, d´os cuales somos heredeiros. Si se perde ua lengua, perdese co´ella ua forma de entender a vida. Esta pérdida convertiríase nun genocidio, del cual seríamos culpables si por el noso descuido esto sucedese.
Este descuido ven causado por a creencia de que a cultura autóctona e menos digna que a que ven de fora. Os medios de comunicación, a televisión sobre todo, transmítennos formas de vida distintas a que conocemos y nosoutros copiámoslas, nun temos a personalidad necesaria pra darnos conta que a nosa forma de ser e igual de digna que cualquer outra, falando a nivel global, incluindo todas as culturas del planeta. Porque cualquér cultura e tan digna como cualquer outra.
Condo queremos falar en serio con outra persona, nunca usamos a nosa Fala. Parece que temos complexo de inferioridad, que nun sirve pra ua conversación culta ou formal el lenguaxe que se usou na terra que nos viu nacer durante siglos y siglos. Ten tanta historia como cualquer outra fala, y por lo tanto a misma dignidad.

Mis biblias

-"Rayuela" de Julio Cortazar.
-"Shydarta" de Herman Hesse.
-"Libro do dessasosego, por Bernardo Soares" de Pessoa.

El inventor cruel

Invento despacio
un artilugio, disléxico medio,
de hacer dibujos,
tenues figuras
de honda tristeza,
de paso apesadumbrado
y continuo quejido casi inexistente,
pequeño, débil, casi volátil,
que caminan despacio,
casi no se nota que caminan,
que se arrastran dando longitud a las calles.

Y así,
se les hacen las calles largas como días enteros,
como bolsas de pensamientos confusos,
como segundos en los que tuvieran una navaja puesta en el cuello.




Soy cruel por inventar
por gusto lo que invento.

Expresión del alma

Defiendo el arte como la expresión sincera del alma que tiene voluntad de ser arte. Todo el mundo tiene derecho a ejercer esta expresión, no siendo condicionante para ello el nivel cultural, los conocimientos al respecto de la actividad que relice, la pericia con la que ejecute el trabajo o la calidad del mismo, tan solo es necesaria la voluntad anteriormente descrita.

También es cierto que se puede hacer arte de calidad, la que tendrá mayor repercusión y reconocimiento, pero lo que yo defiendo es el derecho universal del ser humano a expresarse, con independencia de la calidad de la materialización.

Monday, March 27, 2006

La tragedia del que se queja

Quejarse es una tragedia ¿porqué? Porque si te quejas es que no estás de acuerdo con algo y eso te hace sufrir. Las dictaduras, las situaciones injustas, el abuso de los poderosos, de los empresarios hacia los empleados, etc, crean situaciones en las que un gran número de personas sufre sus consecuencias, creánsose un clima primero de tormento y luego de reveldía. En este, surgen movimientos culturales de oposición, asociaciones, se hacen actividades de todo tipo, se crea un caldo de cultivo en el que la gente se mueve, actúa, exprime su creatividad e imaginación a favor de la causa.

Pero las cosas cambian, las dictaduras caen, los obreros se prejubilan, los sindicalistas se untan y toda la actividad a la que dio lugar esa situación opresora se diluye y las personas vuelven a ser convencionales, se sumen en lo cotidiano, la creatividad pierde la motivación necesaria para dar lugar a propuestas originales. Entonces la tragedia a la que dio lugar la protesta concluye para dar comienzo a la tragedia de la mediocridad, los que dieron sus vidas por acabar con el abuso ven la motivación que les hacía seguir adelante desaparecer, lo que hace su situación doblemente dolorosa. Debe ser muy duro darse cuenta de que necesitas que algo vaya mal para tener un estímulo vital que en caso contrario desaparece.

Mirando el cielo

Pasa todo el cielo por delante de mi
mostrándose poco a poco
en toda su extensión cuasi infinita
vanidoso
como un artista que pinta un cuadro inmenso.
Juegos de humo,
algodones vacíos.
Usa a las gaviotas
como figurantes de circo,
del circo grandioso que regala a la tierra.
Malabarismos sinuosos,
destellos fulgurantes,
encadenado suceder de elaboradas nubes.
Puntos pequeños de pájaros volantes,
puntos pequeños bailarines tridimensionales,
puntos pequeños danzantes en la frontera
entre el aquí
y el más allá ni de muerte ni de nada.

Tuesday, March 21, 2006

PÁXINA DE CULTURA DEL OCCIDENTE

Invasiones Gutierrez S.L.


Estimados señores:

por la presente me dirijo a ustedes trasladandoles mis más sinceros saludos y admiración por el buen hacer de su empresa, tan admirable que desafía con su explendór la grandilocuencia mas exacervada. Antes de nada me presentaré, soy el director general de Invasiones Gutierrez S.L., empresa líder en el mundo en invasiones de todo tipo y alcurnia. Se preguntará usted a lo que me refiero exactamente con el término invasión. Pues bien, se lo explicaré. Nosotros venimos de un ámbito internacional en el que hemos participado en los últimos tiempos en países como Marruecos, Corea, la antigua Yugoslavia y más recientemente en Irak. Con el auxilio de nuestros servicios Marruecos invadió Peregil, los coreanos unos a los otros, los serbios Kósobo y Saddán Husseeín seguiría siendo el jefe de jefes en Irak sin armas de destrucción masiva ni nada y Bush estaría todo el día viendo la tele aburridísimo en su rancho de texas. Señores, el Mundo es como es hoy en día gracias a nosotros.

Se preguntará usted que cual es el motivo por el cual una empresa como la nuestra se dirige a una pequeña constructora como la suya. La repuesta es sencilla, hemos decidido diversificar la oferta de nuestros productos orientándonos hacia otros campos, como el de la construcción, visto el éxito obtenido y los pingües beneficios. Por esta razón le ofrecemos a usted toda una gama de invasiones dentro de sus necesidades como la invasión de fincas colindantes, terrenos de titularidad publica, espacios protegidos de cualquier clase, etc, etc, etc. Si usted está construyendo un inmueble y se encapricha de ese edificio sucio y gris de los años sesenta en medianería que linda con el suyo y que le quita las vistas de la playa o el sol del medio día, si en lugar de esa casa de planta baja en ruinas donde vive esa anciana de más de ochenta años con verrugas horribles en la cara y sin pensión quiere usted hacer una zona ajardinada para su urbanización de lujo a todo confort, no dude en llamarnos, lo invadiremos por usted, así de sencillo.

Últimamente también nos hemos especializado en hacer hablar a presos. Estará usted al corriente de lo sucedido en Irak. Pues, efectivamente, también hemos sido nosotros. Los medios que usamos son los conocidos, simplemente tratamos de desmoralizar un poquito, pa que canten, que por unas chiquilladitas a nadie le va a ocurrir ninguna desgracia. Seguro que más de un amigo de la infancia le ha meado encima más de una vez y usted ahí sigue al pié del cañón, dirigiendo una de las constructoras mas admirables que nunca he visto, no me equivoco ¿verdad?. Si se da cuenta, los medios de comunicación actuales todo lo tergiversan. Si usted quiere enterarse de algo llámenos: que hacen sus obreros después de salir del trabajo, a que obras va a presentarse el de la constructora rival, si, si, esa cuya señora del dueño lleva ese peinado tan hortera.

Sepa usted que desde hace ya varios años contamos con el certificado de calidad
ISO-9001, casi nada (como lo hemos conseguido no sería facil explicarselo a usted en estas líneas). Yo que usted, me lo pensaría.

Firmado:

Invasiones Gutierrez S.L.

El oyo dos charcos

Condo chove y salo a dar un paseo, andando por os camíos chíos de barro, mollándome hasta el alma, puéndome como un pito, vexo el agua correr por as cunetas, por os mismos camíos si nun las hay ou tan tupidas, vexo as pedras del camín brillar moyadas como si daquén las pulise pra admirallas. Y vexo os charcos.

Os charcos son redondos, húmedos, tán chíos de agua, y nun tein fondo. Dentro dos charcos escóndese un mundo infinito. Detrás da superficie de agua turbia que se pode ver condo se pasa al lado de algún, escóndese un oyo que nos dá paso a ese universo. A el pódese entrar, claro que se pode ¿Cómo? Nun lo sei, a min contáronmo. Contoumo un señor que dice que entrou.

Pero el oyo eu vinlo. Teis que esperar a que pare de chover y a que el agua repouse y seña transparente pra poder observar como, nel fondo, hay un oyo sempre pechado. Eu sempre pasei de llargo y nunca me preguntei porqué, pero hailos.

El señor que dice que entrou tuvo muitos anos en Venezuela, eso lle dice el a todo el mundo, el díxome a min que unde tuvera fora metido nun charco. Tamén dice que en Venezuela vivía en Caracas, igual que bastante xente conocida que emigrou condo el. Estos dicen que, por alló, na vida lo viron y, condo se poin a falar de cousas y de sitios que dicen que hay alló, el nunca conoce nada. Di tu que Caracas debe de ser muy grande, e a disculpa que pon el, pero eu que che sei.

En todos os anos que tuvo allí metido este señor dice que nun se acordou da sua familia, nin dos suos amigos, nin da sua terra pra nada, que nun charco vívese ben, que hay muito espacio, que simplemente se flota, que e el universo infinito lo que hay ei dentro, que nadas en cálidos fluidos transparentes, perfumados y con riquísimos sabores diferentes que nun existen n´este mundo. Estos fluidos, según el, varían según un ciclo que fai que tarden en repetirse tantos anos que dice que nun se acorda de repetir nunca, y mía madre dice que ese señor debeu tar por ayó más de treinta anos. Lo que pasa e que igual repetiu y nun se deu cuenta, que treinta anos son muitos anos.

Condo volveu a salir por el oyo por unde entrou deuse cuenta de que aquello nun yo podía contar a nadie porque, además de que nun lo ivan a creer, tomaríanlo por tollo. Así que inventouse a historia de Venezuela y disfrazouse convenientemente con ua camisa estampada ben chamadeira, grandes patillas y uas gafas de sol que fundían el misterio. Despós, plantouse na porta da casa da sua hermá ua tarde de inverno que chovía a caldeiraos, porque se non, en seco, nun se pode salir por el oyo. Esta, al tello de volta, llevou a alegría da sua vida.

Ahora el home e bastante infeliz porque todos os que emigraron fixeron por ayó fortuna y el ten que vivir da pensión da sua hermá, que xa tía abondas dificultades pra subsistir antes d´el sou regreso. Os demás búrlanse d´el. El deféndese dicindo que foi muy rico, que fixo ua grán fortuna vendendo recordos de España alló en Caracas, as típicas bailarinas de sevillanas, toros con banderillas y cousas d´esas, y que por culpa de ua fulana que yo derrochara todo acabou na ruina. El home tampouco tuvo muita picardía, nadie lo creeu, por suposto. A historia debeu copiarlla a outro paisano de por aquí cerca que lle pasou lo mismo, pero este a fortuna fíxola arruobándolle a´s familias dos emigrados os cuartos que lles mandaban os sous fillos desde el outro llao del charco (ese si que debe de ter oyo), el fía de correo.

A min, este home, contoume que nel universo infinito pódese ser feliz todo el tempo que quiras, nun hay nacemento nin morte, nin principio nin fin, pero acábaste cansando de tanto tarte mecendo n´el, que nun se morrerá, pero que tampouco se vive, aunque se seña feliz, que e millor tar aquí, na terra unde un naceu, sin un peso pero na casa, discutindo con a túa hermá por os cuartos, sendo obxeto de burla cada vez que entras nel chigre a botar a partida. Pero condo ganas al dominó, eso nun se ye olvidou despós dos trienta anos fora, sintes ua rábia por dentro, algo tan humano y mortal, que fai que el morrer seña ua pena que hasta preste pagar, sobre todo si xoga el paisano al que lle copiou a historia.

A min nun che digo que nun me den ganas de meterme un día por un oyo de esos a ver que pasa. Teño que preguntarlle a este paisano a ver como fixo el pra entrar.

Desinterés

Gastamos el pouco tempo que temos nesta vida seguindo os pasos que marcaron por nosoutros. Imitamos as vidas que outros viviron antes porque temos a idea de que nun cabe fer outra cousa que lo que xa se fixo antes. A sociedá márcanos un camino y nosoutros temos ua cegueira tal que nos fai seguillo, fendo gala de notables síntomas de falta de visión lateral, ou seña, que solo vemos lo que temos xusto delante del focico, nun somos capaces de xirar el pescozo nin un pouquín solamente pra darnos conta de que bordeando a línea recta hay un basto territorio sin escrutar. Así, despreciamos el arte, porque e raro, nun lo entendemos, y nun nos esforzamos lo más mínimo por indagar. Porque si a daquén lle deu por pintar ua cousa ou por escribir daqué algúa causa haberá, algo quererá dicir. Renunciamos así a a más profunda expresión da alma. Un artista, condo crea, extrae del sou interior a esencia misma del sou ser, a esto renunciamos. Nun digo xa que nun nos preocupemos por brindar a os demás a oportunidá de conocer el mundo inédito que e a alma de cada ser humano al nun practicar ningún tipo de expresión artística, senón que tamén deixamos nel más despreciable dos olvidos os espíritus internos dos poucos que se dedican a brindarnos a oportunidá de que viaxemos por a sua realidá, cada ua de ellas fascinante de por sí debido a que cada ua e totalmente orixinal, si somos capaces encontralla y ferlle caso. Con esta actitud de mediodridá feiremos del Mundo algo sin interés, estandarizado, aburrido y esperaremos a morte sabendo lo que temos que fer en cada un dos momentos que nos queden por vivir.

Thursday, March 16, 2006

Curioso ser humano

Que somos, porqué sentimos cosas como el arraigo por el lugar donde nacimos, de manera que hay gente que da su vida por su pais en una guerra o se hunde cuando el entorno donde vivió toda su vida cambia de buenas a primeras, como sucede hoy cada vez más con las grandes promociones inmobiliarias. Porqué ese dolor.

No sabemos cual es nuestra función en el universo, porqué existimos, cual es la causa de que el mismo universo exista, y sin embargo necesitamos que ciertas cosas sean de una determinada manera para ser felices, y eso que el ser humano tiene una gran capacidad de adaptación.

Wednesday, March 15, 2006

Expresión versus capital

El blog es un medio muy interesante para los que no somos nadie importante y no expondremos nunca en una galería de arte ni publicaremos nunca lo que escribimos, simplemente porque no llegamos al nivel necesario. Porque, en el mundo en que vivimos, no podemos tener todos una oportinidad. Sería lo justo, que todo el mundo tuviese acceso a poder exponer o publicar sus trabajos, porque todo el mundo debería tener derecho a ello.
Como decía un precepto punk, todo el mundo debería tener el derecho de subirse a un escenario para expresarse, sin necesidad de que lo que hiciese fuese de una tremenda calidad, ni tansiquiera de ninguna, simplemente debería primar la expresión de emociones, opiniones, sentimientos, etc, frente a la rentabilidad. Pero nos regimos por unos condicionantes económicos que hacen esto imposible.
Pero, frente a la dictadura del capital tenemos un medio totalmente libre, internet. Esperemos que en el futuro nada cambie, que cambiará, y siga siendo posible expresarse con esta facilidad.

Monday, March 13, 2006

A terra que somos

E curioso y paradóxico como se pode amar a terra unde naciche y a vez ter a necesidá de tar llonxe de´lla. A veces a terra nun resulta todo lo estimulante que se quixera, esto fai que pra dar enchido a necesidá que se ten de interesarse por cousas novas, por ver mundo, por ter acceso a cultura, a libros, a música, a xente distinta e interesante, a necesidá de daqué que el llugar unde naciche y vivíche toda a vida nun che dá faiche ter a necesidá de deixar el llugar primigenio a través del cual conociche a vida, a realidá, este mundo. Pero a terra nunca se abandona, ese terra aunque nun se te nella, todos os que la sentimos somos terra.

Esto fai que, undequera que se vaya, un seña un portador das esencias y de ua naturaleza da que un construye el sou ser interno, que faise ver si te encontras por esos mundos de Dios con algún compatriota, si chamamos patria al entorno cultural-xeográfico unde nos criamos, el terruño. Entonces surxe un entendimento profundo con esa persona que naide pode entender si nun ten el tou mismo orixen, hay que llevar daqué muy fondo nel alma pra conocer esa sensación de profunda hermandá.

Saturday, March 04, 2006

Me cazó pensando el tiempo

Me cazó pensado el tiempo con el ordenador a mano y aprovecho para escribir la cosa. La cosa es que he de replantearme la actitud ante la existencia que siempre tuve, desde que la tuve, porque tan solo desde hace poco tiempo, desde hace unos meses, soy consciente de lo que significa la vida, de que esta se nos puede terminar en cualquier momento en un accidente en la carretera, víctimas de un cáncer fulminante, etc. Y además, siendo yo aún muy joven, ya puedo mirar para atrás y recordar experiencias vividas hace como diez años, ya con un entendimiento de ellas que podríamos considerar adulto. Ya hace diez años, o más, es para poner una cifra, que estoy en este mundo de una manera consciente y, digamos, a tener en cuenta, ya recuerdo la adolescencia desde una perspectiva de lejanía, y esto es nuevo para mi.

Esto hace que me replantee mi idea existencialista-pesimista de la existencia, por no poder ser lo que añoramos ser y por que en el mundo hay una gran desigualdad e injusticias y toda clase de cosas que nos hace entristecernos, no es para menos. Pero aunque es cierto todo esto, también lo es que la injusticia es algo consuetudinario al genero humano desde que existe, y desde antes incluso de su existencia, ya que cuando solo éramos primates la cosa debía ser bastante peor. Entonces no vale de nada tener una actitud pesimista en la vida, no solucionaremos nada, no cambiaremos nunca lo que llevamos grabado en los genes a fuego. Lo mejor es ser conscientes de esta situación, aceptar la existencia tal y como se presenta, ya que no hay otra posibilidad, y tener un espíritu positivo, lo que no implica no trabajar para poder mejorar este mundo y no ser crítico con lo que consideremos que está mal. Es simplemente un cambio de actitud de un carácter hedonista que nos llevará a poder llevar a cabo proyectos que en caso contrario no serían posibles, ya que con una actitud pesimista sería muy difícil materializarlos, nos haría falta el ánimo necesario.

El caso es que este cambio no se si viene dado tan solo por el puro razonamiento filosófico o por que últimamente tengo una alimentación más sana, de manera que me noto mucho mejor de salud. Quiero decir que no sé en que medida el estado de ánimo influye en la filosofía, en como la mente humana trabaja para elaborar un pensamiento lógico ¿Es posible que la idea de la existencia que tiene la humanidad varíe en la medida en que varía su salud, tanto física como mental, y por tanto su estadio de ánimo? Yo creo que sí. Entonces existirán tantas actitudes en la vida como seres humanos, según su salud, estado de ánimo, etc. Cada uno debería de ser capaz de construir la suya propia. Para ello es necesario que cada ser humano tenga un mínimo de cultura, de herramientas para ello. Por eso el papel de la educación en la sociedad moderna es de una importancia crucial.